¿POR QUÉ HAY QUE PROHIBIR LOS RELAVES SUBMARINOS?

Submarino

En el marco del IMPAC4, Congreso Internacional de Áreas Marinas Protegidas que culminó con éxito el pasado viernes 8 de septiembre, Fundación Relaves informó sobre los Relaves Submarinos, casos en Chile y sus potenciales consecuencias. La pregunta obvia es entonces: ¿Por qué hay que prohibirlos?

Como muchos sabrán, los relaves son gigantescos depósitos de desechos tóxicos con restos de metales pesados y químicos propios del procesamiento minero, y que se acumulan en millones de toneladas diariamente. De hecho, según el estudio “Minería: Una plataforma de futuro para Chile”, para 2035 la producción de cobre aumentará en torno al 25%, y por ende, la generación de relaves podría llegar a duplicarse.

TortaRelave Torta

En esta línea y según estimaciones de Fundación Chile, dentro de 20 años se depositarán relaves equivalentes al Cerro Santa Lucía (2.572.263 toneladas) cada 21 horas, mientras que hoy la misma magnitud de desechos se genera en 36 horas.

Debido a esto, las empresas mineras han comenzado a pensar en depositar sus desechos tóxicos en el mar, una idea que ya ha tenido ejemplos, con sus respectivas repercusiones ambientales.

QUÉ PASA EN CHILE

En nuestro país existe un caso emblemático de relaves depositados directamente en el mar. Se trata del ubicado en Ensenada Chapaco (Huasco), siendo el emisario (o tubo que los arroja) Chapaco. Este arroja 5 mil toneladas de relaves AL DÍA, y la empresa CAP pretende extender la vida útil del proyecto a 50 años más, pese a la oposición de las comunidades al respecto.

Por otro lado, no podemos dejar de mencionar el caso de relaves que han llegado la costa desde la cuenca de Chañaral, lugar donde Codelco depositó sus desechos tóxicos por más de 5 décadas. En efecto, el caso de la Bahía de Chañaral ha sido reconocido oficialmente como un desastre ambiental. Mientras tanto, y con respecto a la cuenca de Los Choros, los relaves han llegado por arrastre al mar, no directamente.

Charañal DespuesBahía de Chañaral después del Aluvión de 2015 en Chile

Por lo mismo, el 2 de junio de 2015, la Comisión de Medio Ambiente del Senado de la época inició la discusión de la moción presentada por los -en ese entonces- senadores Antonio Horvath, Alejandro Guillier, Adriana Muñoz, Baldo Prokurika y Lily Pérez, quienes patrocinaron el proyecto elaborado por Oceana para prohibir la disposición de relaves mineros en el mar, moción que ingresó sin urgencia al parlamento el 1 de abril de ese año.

El proyecto buscaba agregar un artículo que prohíbe “el vertimiento, derrame o disposición de residuos mineros resultantes de la extracción o beneficio, tales como estériles, minerales de baja ley, residuos de minerales tratados por lixiviación, relaves, escorias y otros equivalentes, que provengan de proyectos de desarrollo minero, en las aguas sometidas a la jurisdicción nacional, ríos y lagos”.

Aunque la iniciativa tuvo en su momento gran apoyo por parte de la ciudadanía, que ven cómo los relaves mineros se plantan casi de manera natural en lugares como Andacollo, Huasco, Copiapó, Coquimbo y otros sectores del país, actualmente sigue descansando en el Congreso y se mantiene en trámite, sin ánimo de acelerar su aprobación.

Como era de esperarse, en ese momento el presidente de la Sociedad Nacional Minera (Sonami), Diego Hernández, criticó la presentación del proyecto de Ley que los prohibiría, ya que, dijo, “clausura prematuramente una opción que es crucial para el país, sin contar con suficiente información científica y de impactos ambientales que lo avale”, dijo a varios medios de comunicación. Pero la evidencia científica está, y a disposición de quien quiera consultarla.

EVIDENCIA CIENTÍFICA

Desde varias organizaciones ambientales afirman que la propuesta -de desechar relaves en el océano- sigue viendo al mar como una especie de vertedero con una capacidad infinita de absorber todos los desechos de la actividad industrial y humana. Pero, además, sigue en la lógica de transferir los costos al medio ambiente, a la salud pública y a la diversidad marina de las comunidades costeras, especialmente para las generaciones futuras.

Juan Carlos Cárdenas, director de la ONG Ecoceanos, aseguró a El Desconcierto el año 2015, que “la propuesta es absolutamente inviable y lo sabe la industria minera. Lo saben también las universidades y los científicos”.

¿Por qué? Porque un relave es un cóctel de metales pesados, de múltiples químicos que se usan en los procesos de separación, de procuración de metales y de lixiviación. “Entre estos metales pesados presentes, los principales son el arsénico, cobre, plomo, manganeso, vanadio y mercurio (para minería de oro principalmente)”, explica Victoria Caroca, Química y Coordinadora del Equipo Científico de Fundación Relaves.

Agrega que estos metales generarían un efecto desastroso en el mar “por la degradación del fondo marino, la acidificación del agua y la posterior muerte de la biodiversidad”, asevera la profesional. Por su parte, el Doctor Andrei Tchernitchin, presidente del Departamento de Medioambiente del Colegio Médico, también se posiciona absolutamente en contra de la propuesta del sector minero.

Andrei explica su postura recordando el episodio de la Bahía de Minamata en Japón (década del 50). “Allí botaban mercurio, supuestamente inorgánico y en cantidades muy pequeñas. Pero el fitoplancton transformó ese mercurio a orgánico, que fue ingerido por el zooplancton. Eso hizo que cada vez un animal de mayor tamaño fuera consumiendo alimento contaminado. La gente comenzó a consumir peces contaminados y empezaron a nacer niños con malformaciones fetales, deficiencias intelectuales y otras”, alertó el especialista. (El Desconcierto, 2015)

De hecho, según estudios científicos encargados por el Programa de Naciones Unidas para el Medioambiente (PNUMA), los relaves depositados en el mar generan graves impactos en el ecosistema, pudiendo derivar en daños a la salud humana para quienes consuman pescados que puedan contaminarse con metales pesados propios de los procesos de la minería.

Finalmente, los estudios también alertan sobre la disminución en la abundancia de especies y biodiversidad marina, lo que afectaría a la actividad pesquera. En Chile, esto traería impactos significativos, especialmente para el sector artesanal, que opera en las primeras cinco millas marinas capturando recursos como el congrio y la anchoveta, entre otros.

IMPAC4: ¿De qué sirve proteger los ecosistemas marinos si vertimos relaves al mar?

Relaves y Faenas Mineras Cerca de Reservas Marinas 1Relaves y faenas mineras cerca de la Reserva Nacional Pingüino de Humboldt

Durante la realización del Congreso Internacional de Áreas Marinas Protegidas, IMPAC4, no sólo Fundación Relaves informó y se refirió a los relaves submarinos y sus consecuencias. El Intendente de Coquimbo, Claudio Ibáñez, afirmó que “todas las actividades son importantes, pero es fundamental que este desarrollo sea sustentable y sostenible, sin que ninguna actividad productiva pese y vulnere sobre las otras. La protección de los océanos es un asunto de seguridad nacional y mundial que afecta la seguridad alimentaria, pero también la capacidad de generación de oxígeno en el planeta”.

Por su parte, el doctor Eulogio Soto, Biólogo Marino de la Universidad de Valparaíso y Phd en Oceanografía y Biología Marina, nos explica que las consecuencias más directas al verter relaves en el mar son: la alteración de las propiedades físicas y químicas del agua y su sedimento (fondo marino); y también la variación del paisaje.

“Y algo muy importante: varía la función y procesos claves y esenciales que desarrolla un ecosistema marino. Con ello, alteras consecuentemente los servicios ecosistémicos que entrega y proporciona, no sólo a quienes habitan ahí, sino que también los beneficios que puede obtener el hombre de ese sistema (una bahía por ejemplo: agua y fondo). Se pueden alterar y degradar todos los servicios de soporte, regulación, provisión y estéticos que proporciona un sistema marino”, asegura el científico.

Agrega que “si alteras el medio en el que viven los organismos (desde virus a mamífero), alteras su biología y ecología (metabolismo, conducta, fisiología, reproducción, estructura, función, composición, distribución y abundancia. Por todo esto, no estoy de acuerdo con la posibilidad de depositar relaves en el mar bajo ninguna circunstancia”.

Es de esperar entonces que el proyecto de Ley que los prohíbe despierte lo antes posible en el Congreso, luego de 2 años de descanso. Es necesario que la institucionalidad ambiental de nuestro país cuente con una regulación que impida un posible, futuro y nuevo desastre ambiental, asegurando la salud de nuestro océano.

Por Pía Vergara R.
Periodista

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